La familia es la escuela del amor
...y toda la familia comienza con el amor sincero y fiel de la pareja
por Jesús González
La felicidad y el Amor
Todos tenemos el deseo innato de amar y ser amados. Los poetas escriben sobre el
amor, los cantantes cantan canciones de amor y todos siempre pensamos y soñamos
con el amor. El amor es la fuerza más grande y poderosa en el universo y la
fuente de la vida y la felicidad.
Directa o indirectamente, buscamos alegría y felicidad a través de la
experiencia del amor. Para ser felices necesitamos de una relación con algo o
alguien. Sólo cuando tenemos relaciones armoniosas de amor verdadero con los
demás sentimos felicidad duradera. La conclusión es que el amor es lo más
precioso en la vida. Ninguna suma de dinero, poder o conocimientos puede
igualarse al infinito poder del amor verdadero. No importa cuanto tiempo
vivimos, nuestra existencia biológica no tiene valor a menos que experimentemos
el amor. ¿Vivimos los hombres y las mujeres con el propósito de comer tres veces
por día y dormir ocho horas cada noche? Definitivamente no, vivimos para el
éxtasis y el cumplimiento del amor.
¿Donde encontramos la institución que nos enseñe sobre el amor? La respuesta
obvia debe de ser: La familia. La familia es la escuela del amor y el lugar de
entrenamiento para la realización del verdadero amor.
La Familia y el Amor
En la familia, cada uno crece, aprende y experimenta los ilimitados reinos
del amor: Primero, el amor filial hacia nuestros padres, luego el amor entre
hermanos y hermanas, el amor conyugal con nuestra pareja y finalmente
el amor paternal hacia nuestros propios hijos e hijas. Cuando aprendemos y
experimentamos estos cuatro reinos del amor en nuestro corazón, nos graduamos en
esta escuela del amor. A través de este proceso nos preparamos para señorear
todas las complejas relaciones de la sociedad en general. Debido a que somos
diferentes de los animales, los seres humanos tenemos pocos instintos que nos
guían. Aprendemos cómo amar y vivir, básicamente de nuestra familia y cultura.
Por esta razón, es esencial establecer verdaderos patrones de comportamiento en
nuestras familias para que luego modelen constructivamente la vida humana de las
futuras generaciones.
La familia es la institución primera
De entre todas las instituciones que existen, la familia es la primera, la
más básica e importante. La familia es la unidad fundamental y el elemento
indispensable en la construcción de cualquier sociedad. Si no podemos lograr
paz, amor y felicidad en nuestros hogares, no existirá esperanza de crear paz,
amor y felicidad en la sociedad, la nación o el mundo. El propósito de nuestra
existencia es la realización de este ideal de amor verdadero y felicidad en la
familia, el cual se extenderá naturalmente a la sociedad. Buenas familias son
elemento imprescindible para realizar una sociedad sana, prospera y feliz en
cualquier parte.
Cuando observamos la familia, vemos que los padres están en la posición
central. La familia se forma sobre la base del amor entre un hombre y una mujer.
El amor es como el pegamento, el elemento que los une y que mantiene esa unidad.
El amor de nuestros padres origina nuestra vida física y transmite el linaje. El
amor y la familia son inseparables y por lo tanto es absolutamente necesario
descubrir el valor y el propósito transcendental que el amor tiene en nuestras
vidas.
Sin lugar a dudas, el amor es una fuente de alegría y felicidad, pero
cuando el amor se desvia y se usa mal, es también la fuente de los mas grandes
desengaños y sufrimientos. El amor ilícito o prohibido es el principal enemigo
de la familia y la causa de amargas tragedias tanto para las personas y familias
involucradas como para la sociedad en general.
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